Claves
para la creación y gestión de una marca personal de éxito
Las marcas suponen una de las herramientas más poderosas de
las empresas, pero también de los individuos. Aprender a gestionar la marca
personal, es decir, adoptar un papel activo en la percepción que el mundo tiene
de nosotros es lo que establece la diferencia entre el éxito y el fracaso a la
hora de alcanzar las aspiraciones y metas individuales.
¿Qué
es una marca personal?
Cada persona
es una marca, representada por su nombre y aspecto, que tiene una serie de
características asociadas como personalidad, intereses, actividades, amistades,
familia, apariencia personal, activos, capacidades y profesión. La marca
afectará a la percepción e influirá, por lo tanto, en todas sus relaciones. El
agrado y respeto que una persona genere dependerá de su marca. A las personas
les agrada disfrutar y estar vinculadas a otras caracterizadas y reconocidas
como “buenas marcas”. La marca personal es un cúmulo de todo lo que la persona
ha forjado, está haciendo y realizará en el futuro. Toda actividad, incidente,
presencia o interacción afectará a la marca. Por lo tanto, aunque la persona sea
consciente o no, estará impactando a su marca en la trayectoria vital. La
cuestión es si la marca está siendo gestionada activamente y se le permite
evolucionar y si se manifiesta disciplina y consistencia en el tiempo. La
respuesta es que se disfrutará de una interesante recompensa si se desarrolla
una gestión activa y ejercitan algunas disciplinas que afecten positivamente a
la marca.
Tanto en las
organizaciones como para las personas, la marca vive y se desarrolla en un
contexto similar de influencias éticas, culturales y sociales. Cuando está bien
gestionada, la marca personal suministra una evidencia visible de los activos
individuales: experiencia, palmarés y capacidades que permiten demostrar el
verdadero talento que la caracteriza.
¿Cómo
se construye una marca personal?
El concepto
de marca personal puede resultar extraño a quienes consideran a las marcas como
algo sólo relevante para productos o servicios compitiendo en el mercado. Pero,
piense en aquellos políticos que asumen que deben gestionarse activamente como
si fueran marcas, ya que saben que afectará a sus relaciones esenciales para el
éxito y la victoria, tanto para sus votantes como para sus compañeros de
partido. Para un político, es natural analizar su imagen y diseñar acciones y
programas de comunicación que la influencien positivamente. Aunque la mayoría
de las personas no resulten tan visibles como los políticos o las celebridades,
la propia marca también es cada vez más importante en su peculiar mundo.
Las personas
más realizadas o destacadas son aquellas que construyen valor en sus marcas
personales y luego lo difuminan, además de en su trabajo, en sus relaciones y
en la sociedad. El
desarrollo de la marca personal es un proceso que requiere tanto de
cuestionamiento como de compromiso. La marca personal que no se cuestione o no
se comprometa con un curso de acción, obviamente se dirige hacia ninguna parte.
La destilación de identidad y de relaciones para reinventar la marca personal
requiere actuar y luego reflexionar; conocerse a sí mismo; vivir las
contradicciones; realizar grandes cambios por etapas; experimentar con nuevos
papeles; encontrar las personas que sean lo que se pretende ser; reflexionar
periódicamente y abrir ventanas de relación. Construir la identidad de la marca
personal implica imperativos estratégicos y tácticos que creen significado.
Entre otros:
Paso 2: Dejar
de buscar un único yo y enfocarse en cuál de los varios yo posibles se desean
probar y potenciar. La reflexión es muy importante, aunque hay que evitar
que se convierta en una barrera al cambio. Reflejar lo que se es resulta menos
importante que probar lo que realmente se quiere ser.
Paso 3: Permitir
ciertas oscilaciones en el período de transición. Es preferible vivir las
contradicciones que tomar una decisión prematura. El enriquecimiento de
identidad implica cambios, dudas e incertidumbre. Siempre toma un tiempo pasar
de lo viejo a lo nuevo.
Paso 4: Resistir
la tentación de tomar la gran decisión que cambiará todo en un santiamén.
Usar una estrategia de pequeños éxitos tempranos para liderar los cambios más
profundos es más motivador y rentable que tratar de lograr el cambio de
identidad a la primera.
Paso 5: Identificar
proyectos que permitan implementar el nuevo estilo. Aprovechar las
oportunidades para experimentar seriamente los valores, preferencias y
singularidades.
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